viernes 27 de agosto de 2010

PARA SEPTIEMBRE MI LIBRO SEXUAL A LA VENTA.


Estoy de vacaciones, pero trabajando, ya veis no descanso ni en vacaciones, aquí os presento lo que será mi nuevo libro, de momento ya tengo el primero de prueba. A principios de septiembre, tendré ya los libros listos para vosotros.
Como no es mucha la tirada de libros que voy a hacer, voy a intentar buscar un par de puntos de venta en Barcelona, alguno en Sabadell y por la zona de Lloret.
Las personas que no puedan acercarse a los puntos de venta, que me lo pidan a mí, y se lo enviare por correo.
El libro consta de 324 páginas, ilustrado con fotos mías, no he querido que ningún profesional retocara el libro, ni en las fotos ni en los relatos escritos por mí. Son sesenta y nueve relatos llenos de sexo los que tiene el libro con fotos sensuales de mi cuerpo. No soy una profesional, ni en la fotografía ni en la escritura, así que es un libro tal como indica su titulo “Diario sexual de una cibernauta”.
Doy las gracias a todos mis seguidores por vuestros ánimos y apoyo.
Blanca.

domingo 30 de mayo de 2010

DE VISITA EN UNA TIENDA ERÓTICA 3 Parte



Estuvo un buen rato jugando con mi excitación, excitación que subía y bajaba depende de sus caricias y las vibraciones de esa bala introducida en mi interior, vibraciones que el dominaba a su antojo con el mando que tenía entre sus manos. Me sentía como su juguete, un juguete el cual lo enciendes o apagas cuando a uno le apetece, y eso mismo es lo que estaba haciendo conmigo. Después de un buen rato de estar divirtiéndose como un niño pequeño con su juguete nuevo, decidió subir el juego, sabía cuál era la posición que no me podía resistir, y la adopto, se arrodillo delante de mi sexo y empezó a pasear su glande por mis labios vaginales e introduciéndome la punta de su sexo dentro de mí, la verdad es que a estas alturas ya deseaba sentirlo en mi interior, y mis caderas subían cada vez que sentía la minúscula penetración para poder convencerlo que entrara más de lo que sentía. Finalmente y después de que mis caderas suplicaran un buen rato esa completa penetración, llevo a cabo mis suplicas, y empezó a penetrarme profundamente pero a un ritmo muy despacio, de pronto y para mi sorpresa mientras sentía su miembro dentro de mí, también sentía en mi interior la vibración de esa bala, que por unos instantes ya me había olvidado de ella por su ausencia de vibración. No sabía lo que estaba pasando, pero tampoco me detuve a pensarlo, el placer que me estaba proporcionando no me dejaba pensar, solo me dejaba sentir, estremecerme, suspirar y seguir suplicando la subida de ritmo en sus envestidas, y por supuesto que no dejara de vibrar esa bala que compartía habitáculo con su miembro.
Mi cuerpo ya estaba al máximo de sensaciones, pero ese orgasmo se resistía en llegar, mi compañero de cama tenía mucha paciencia y disfrutaba al verme en este estado de excitación durante tanto rato, pero aun tenia mas cartuchos que quemar, aun tenia más recursos para que mi cuerpo pudiera llegar a explotar de placer, pero era evidente que solo él, era el que decidiera cuando dejarme relajada y satisfecha, solo mi compañero tenía ese poder.
Mi cuerpo sudoroso respiraba en forma de suspiros, mis manos agarradas a la almohada inmovilizadas por esas ataduras improvisadas, y el delante de mi penetrándome haciéndome disfrutar y a la vez haciéndome sufrir por la llegada de ese clímax que tanto estaba costando, sus envestidas empezaron a ganar velocidad, ahora estaba jugando a contratiempo porque corría el riesgo de que el también sentía placer corporal, y podía perder el control sintiendo el orgasmo antes que yo. De pronto sentí como un frio liquido caía por encima de mi clítoris, un frio liquido que no tardo apenas en calentarse, resbalo por todo mis sexo, y seguidamente su dedo acarició mi clítoris con ese lubricante a la misma vez que era penetrada por su sexo y esa bala vibraba en mi interior, el calor de su dedo y es lubricante efecto calor que compramos en esa tienda, provocó que la sangre se concentrara en mi clítoris aumentando el calor en esa zona, y junto con las caricias de su dedo, resbaloso y caliente, fue la clave para que mi cuerpo no pudiera resistirse más al clímax del placer, noté como mi cuerpo explotaba pero de una forma lenta, subiendo esa explosión por todo mi cuerpo , un orgasmo el cual su intensidad fue subiendo poco a poco y eso provoco que lo sintiera bastante largo. Al ser un orgasmo tan extenso mi compañero de cama pudo acompañarme en esa explosión y en esa habitación se mezclaron mis gemidos junto con los suyos, para finalmente quedar recostados el uno al lado del otro recuperándonos de todo el tiempo dedicado a ese nuevo producto que adquirimos en esa tienda erótica.

lunes 10 de mayo de 2010

DE VISITA EN UNA TIENDA ERÓTICA 2 Parte


DE VISITA EN UNA TIENDA ERÓTICA 2 Parte
Entre caricia y caricia llegamos a mi casa, me subí los pantalones cinco minutos antes de llegar, para no dar de que hablar a los vecinos, ante todo discreción. Salimos del coche rápidamente y solo entrar en casa nos metimos en el dormitorio con la compra de esa tarde, nos despojamos de las ropas quedando totalmente desnudos encima de la cama que aún estaba deshecha del juego que habíamos tenido esa misma mañana.
El se posiciono encima de mí, y empezó a besarme mientras su miembro duro acariciaba mi sexo lubricado y excitado por esas caricias que me había regalado en el viaje. De pronto sentí que sus manos se centran en uno de mis brazos y ata mi muñeca, y después hace lo mismo con la otra, una vez que me tiene inmovilizada de brazos con la camiseta que se había quitado me la puso en los ojos para tapar mi vista. Tenía ganas de jugar, y yo encantada de que estuviera juguetón, pero ambos sabíamos que mi orgasmo costaría de llegar, porque en menos de 24 horas habíamos tenido sexo dos veces con un buen final para los dos.
Como de costumbre descendió por mi cuerpo hasta llegar a mi sexo ardiente, le encantaba hacerme sexo oral, le encantaba sentir mi goce, mi excitación…., su lengua provoco que mi clítoris aumentara su tamaño y se pusiera duro como una piedra, al rato note como esparcía mas lubricante con efecto calor por mi sexo, al principio era frio, sus dedos resbalaban por mis labios vaginales de tal forma que me producía una sensación muy agradable, como anteriormente, ese frio empezó a convertirse en calor, notaba como mi sexo se calentaba por momentos, pero lo bueno aun tenía que pasar, algo que yo desconocía, lo impresionante fue cuando acerco su boca en mi sexo y hecho su aliento caliente del lubricante repartido por mis labios y clítoris, fue entonces cuando note como si mi sexo quemara, como si en vez de aliento me echara fuego en el, aquello me impresionó bastante, mi sexo en cuestión de segundos aumento de temperatura de forma tan brusca que mi corazón se acelero al mismo tiempo que su aliento chocaba contra mi sexo. Realmente fue una sensación difícil de describir, sentía como quemaba mi sexo, pero sin sentir dolor, sino placer.
Estuvo un rato jugando, tirándome el aliento y pasando su lengua muy superficialmente haciendo que mi sexo subiera y bajara de temperatura intermitentemente. Me sentía muy excitada pero no lo suficiente para llegar al orgasmo. Escuche como se abría el cajón de la mesita de noche, y pensé que iba a por alguno de mis juguetes, de pronto note el frio del metal del vibrador o la bala vibradora, de momento no podía saber lo que había escogido para jugar conmigo, dicho juguete me lo paso por todo mi sexo, dejando que se impregnara de una mezcla de lubricante y el jugo de mi excitación, poco a poco ese metal iba cogiendo la temperatura de mi sexo, y cada vez estaba más caliente y lubricado, empezó a jugar con el movimiento del juguete, lo hacía vibrar y al poco rato lo paraba, haciendo que mi cuerpo se estremeciera cada vez que sentía esas vibraciones, y cuando paraba, solo deseaba que volviera a vibrar, sabía cómo despertar mi deseo.
Finalmente introdujo el juguete dentro de mí, fue entonces cuando pude comprobar que se trataba de la bala vibradora, y seguía jugando en mi interior con la intensidad de la vibración, mi cuerpo estaba agotado, estaba muy excitada pero no había forma de llegar al orgasmo, mi compañero se propuso de hacerme sentir el máximo placer y no pararía hasta lograrlo.
Mientras ese juguete inquieto vibraba en mi interior su lengua vibraba encima de mi clítoris, cada vez aumentaba mas los puntos donde poder causar ese orgasmo que se resignaba en llegar, pero el tenia mucha paciencia y juegos ocultos que ni yo sabía que tenía.
Continuara....

lunes 3 de mayo de 2010

DE VISITA EN UNA TIENDA ERÓTICA 1 Parte



Salimos del restaurante después de comer, mi compañero me propuso entrar en un sex-shop que había cerca de allí, me pareció buena idea siempre me ha gustado curiosear en estas tiendas, pensaba que estaría cerrado por ser domingo, pero me sorprendí al ver que la puerta se abría delante de mí, no íbamos con intención de comprar nada, solo curiosear, por lo menos por mi parte, después de ver la cantidad de cosas curiosas, y artilugios de todas clases para dar placer, nos acercamos al mostrador para consultar sobre unos geles de efecto calor, el dependiente nos dio a elegir entre tres productos, un gel corporal, y dos lubricantes, uno de ellos servía para todo el cuerpo y el otro solo para zona vaginal, descartamos el gel corporal, me atraía mas la idea de los lubricantes, sentir como resbalan las caricias en mi cuerpo siempre me ha gustado más. El dependiente me informó que el producto que solo era para la zona vaginal era mucho más intenso que el lubricante para todo el cuerpo. Estuvimos indecisos en cuál de ellos comprar, y le comenté a mi compañero que mejor empezar poco a poco e ir subiendo escalones, así que nos llevamos el lubricante efecto calor para todo el cuerpo.
Salimos del local en busca del coche, mi compañero solo hacía que decirme que teníamos que probar el producto esta misma tarde, aunque esa mañana ya habíamos tenido sexo, finalmente llegamos a su coche y mientras mi compañero maniobraba para sacar el coche del aparcamiento yo ya estaba desenvolviendo el gel para informarme de los efectos que decía la etiqueta. Abrí el embase para olerlo, su olor era normal, nada fuera de lo común.
Estábamos a unos 45 kilómetros de mi casa, y la mayoría de los kilómetros eran autopista, mientras salíamos de la ciudad de donde estábamos, mi compañero empezó a acariciarme el muslo, yo llevaba unos pantalones piratas bastante ceñidos como a mí me gustan, y una blusa cuello barca donde dejaba a mis hombros al descubierto. Entre semáforo y semáforo la mano de mi compañero se colaba por mi cuello y me acariciaba los pechos. Finalmente entramos a la autopista, velocidad constante, sin tener que cambiar de marcha y con pocas curvas. Mi compañero empezó a desabrocharme el cinturón del pantalón con la misma mano que ponía las marchas, yo le ayude a acabar de desabrochar el botón y la cremallera, como era de esperar, su mano se perdió por dentro de los pantalones desabrochados, y empezó a acariciarme el monte de Venus que tapaba mi tanga negro. Las caricias eran algo torpes, mi pantalón ceñido no le dejaba mucho margen para poder moverse dentro de ellos, me senté un poco más adelante del asiento del coche, y abrí las piernas más de lo que estaban, sus dedos se metieron por dentro de mi tanga y alcanzaban a acariciarme el clítoris y parte de los labios hasta mi entrada. Aun así las caricias que me proporcionaba no eran del todo satisfactorias, así que le dije:
- ¿Me bajo los pantalones?
Una pregunta bastante tonta, era evidente cual sería su respuesta, así que levanté el culo y bajé los pantalones hasta mis tobillos, su mano no tardó en volver a mi entrepierna, las caricias eran mucho más fáciles para él, y mucho más placenteras para mí. Dentro del vehículo solo se escuchaba la radio y el motor del coche, no hablábamos cada uno disfrutaba de lo que estaba sintiendo en su interior, en ese momento me acorde de la película que no hace mucho dieron por la tele, “instinto básico 2” (por cierto os la recomiendo).
De repente su voz predomino por encima de la radio y el motor del coche.
- Ponme un poco de lubricante del que hemos comprado en el dedo
No me lo pensé dos veces, la verdad es que yo también estaba impaciente para probar la nueva adquisición, y deje caer en su dedo un pequeño chorrito de ese producto gelatinoso y transparente. Con una mano en el volante y la otra en mi sexo, me lo esparció por todo mi sexo, mis labios y mi clítoris, en un principio solo sentí la lubricación, como resbalaba mucho mas su dedo por mi sexo, primero con un dedo y luego con dos, acariciaba cada rincón de esa zona que poco a poco iba subiendo de temperatura interna y externa, empezaba a percibir un calor en esa zona, como si estuviera mi sexo delante de una estufa, y cada vez era más intenso, el efecto del lubricante estaba haciendo efecto, ese calor junto con las caricias de los dedos de mi compañero conductor, provocaron en mi la excitación, aunque esa mañana ya había quedado bien satisfecha.
Continuara……

miércoles 31 de marzo de 2010

SEXUALMENTE, AHORA MANDO YO. 4 Parte



… Ya estaba satisfecha, y ahora con toda la tranquilidad del mundo podía seguir con mi plan, que mi compañero sufriera sexualmente, que se desesperara por sentir el orgasmo, que fuera yo quien decidiera cuando le daba la recompensa de su propio placer.
Con todo mi sexo empapado de mi orgasmo y su saliva, provoqué que entrara en contacto de nuevo con su miembro, repartí toda esa miel que salió de dentro de mí, en su sexo, haciéndolo más resbaladizo y que los roces entre sexos fueran mucho mas placenteros. Volví de nuevo a jugar con sus pezones, aunque casi nunca prestamos atención a esos botoncitos de los hombres, sabía que era una zona sensible para ellos, por eso mi lengua jugaba sin parar en esa zona. Más tarde nuestros sexos se volvieron acoplar, dejé que su miembro notara el fuego de mi interior y lo mojado que estaba, cabalgué guiada por lo que me dictaba su cuerpo, sus gemidos, su respiración , escuchaba su cuerpo para que no llegara a su clímax antes de lo que yo esperaba. Cuando me incorporaba, mi mano acariciaba sus testículos suavemente mientras su sexo entraba y salía de dentro de mí, y cuando me tumbaba encima de su cuerpo, era mi lengua quien jugaba con sus pezones, iba cambiando de postura para no hacerme monótona, para que la entrara fuera diferente y sintiera varias sensaciones. Podía observar sus manos tirando de sus ataduras para liberarse, pero no lo conseguía, estaba disfrutando solo de verle a él sufrir, de verlo como su cuerpo llamaba el mío a gritos, como me deseaba y se desesperaba.
De nuevo nuestros sexos se distanciaron, pero antes abrí el cajón de la mesita de noche y mi mano agarro algo que había preparado anteriormente, volví a arrastrar mi cuerpo por el suyo, volvió a sentir mis senos recorriendo su torso desnudo , mis senos volvieron a acariciar su miembro, pero esta vez solo de pasada, mi intención no era entretenerme demasiado, tenía otras ideas en mente, mi mano acaricio su sexo duro y húmedo, despacio, con calma, mientras mi lengua sentía la fina piel del glande. Poco a poco mis labios fueron rodeando la punta de su miembro y sin dejar de jugar con la lengua, acariciándolo y explorando cada milímetro de ese glande, mi mano no paraba de subir y bajar por ese tronco que rebosaba dureza por su excitación.
Por fin llego el momento que tanto rato estaba esperando, el momento que me sentí lo suficientemente deseada como para darle su recompensa, su máximo placer. Empecé a acelerar el ritmo, mi mano gano velocidad, mientras mis labios sellaban su glande dentro de mi boca, y mientras esa lengua traviesa no paraba quieta jugueteando con ese intruso, empecé a succionar despacio, succiones cortas, poco a poco iba bajando por el tronco y empezaba desde abajo a succionar e iba subiendo despacio hasta llegar al glande, me entretuve un buen rato, provocando sus gemidos que eran regalos para mis oídos.
En mi otra mano tenia uno de mis juguetes sexuales, la bala vibradora, retiré la boca de su miembro e introduje la bala en mi boca para mojarla con mi saliva, y automáticamente, le di un poco de vibración y se la acerque al glande con cuidado, nunca había hecho esto así que observe con detenimiento sus reacciones, para saber si le gustaba. Pude observar por sus gemidos que le gustaba, así que fui aumentando la velocidad de la vibración poco a poco mientras mi boca recorría el tronco de su miembro, movía la bala vibradora por todo su glande en círculos, para que sintiera la vibración.
Cada vez aumentaba mas la potencia, parecía que le gustaba tanto como yo la utilizaba conmigo misma en mi clítoris, parecía tener las mismas sensaciones y el mismo placer. Su cuerpo empezó a tener pequeños espasmos, sus gemidos cada vez eran más seguidos, sus manos tirando con fuerza de esos pañuelos, y finalmente exploto de placer encima de mi bala vibradora.
Una vez relajado y saciado me dijo:
- Esa te la tengo que devolver, pero me dejo atar siempre que tú lo desees.

Para los que aun no habéis visto mis juguetes aquí os dejo el enlace:

http://es.netlog.com/juegos_pasionales/photo/photoid=30338232&setid=285947&surr=0#photos

jueves 25 de marzo de 2010

SEXUALMENTE, AHORA MANDO YO. 3 Parte



… De nuevo volví a retirar mi sexo, de nuevo provoqué la separación entre ambos, mientras descendía volví a arrastras mi cuerpo por el suyo, pero esta vez me levanté el camisón para que pudiera sentir mis pechos desnudos por su torso, para que pudiera notar la dureza de mis pezones, seguía depositando besos, mordiscos y chupetones por toda su piel, finalmente mis senos llegaron a su miembro duro y húmedo de excitación, fue entonces cuando me quité la picardía que llevaba y me entretuve bastante en acariciar su sexo con mis senos, al principio solo hacia una pequeña presión en el, pero poco a poco y con la ayuda de mis manos , fui aprensando su sexo entre mis pechos y empecé a masturbarlo con ellos, primero con un ritmo muy lento entreteniéndome en todo el recorrido, cuando el glande asomaba por encima de mis pechos, mi lengua aprovechaba para depositar un poco de mi saliva en el. Sus caderas seguían moviéndose, buscaba mas ritmo pero yo era la que decidía el ritmo, las caricias, y él cuando de todo ello.
Al cabo de un buen rato, libere a su sexo de mis pechos, y volví hacia su boca, volví de nuevo a sentarme encima de él, pero esta vez con otra intención, ya llevábamos demasiado tiempo jugando y a mí también me apetecía sentirlo dentro de mí, así que no alargue más la situación, nuestras caderas de nuevo bailaron juntas, y en seguida nuestros sexos se acoplaron, pero no deje que fuera una penetración profunda, fue poco a poco, primero el glande y muy despacio cada vez entraba un poco más, notaba como él buscaba la completa penetración, sus caderas se levantaban para poder sentirse dentro de mí, pero yo iba controlando la situación. Finalmente cabalgué encima de su sexo, a esas alturas yo también estaba muy excitada y empezaba a necesitar sus caricias, como no las podía tener por su inmovilidad, utilizaba su cuerpo para mi propia excitación. Mis movimientos en un principio eran bastante pausados, intercambiando tipos de movimientos , pero mi cuerpo ya empezaba a desbordarse, mi compañero estaba muy excitado, pero yo empezaba a sentirme como él, mis cabalgadas cada vez eran más bruscas y con mas ritmo, cada vez necesitaba más, igual que mi compañero, pero no quería que aun se acabara el juego, deseaba jugar más aun, pero corría el riesgo de que por mi excitación y buscar mi placer, el acabara antes de lo que yo tenía planeado, el que tenía que sufrir sexualmente era mi compañero, no yo.
Decidí saciarme yo primero de mi hambre sexual, y de esta forma, jugaría con más tranquilidad con él, así que interrumpí la penetración, tenía que controlar su orgasmo, y acelerar el mío. Fue entonces cuando subí por su cuerpo y con las rodillas en ambos lados de su cabeza, deje caer suavemente mi sexo en sus labios, siempre me ha gustado su manera de acariciar mi sexo con su lengua, y tal como estaba, no tardaría en llegar al orgasmo.
Supongo que imaginaba que era lo que le estaba rozando sus labios porque en seguida su lengua salió de su boca y empezó a moverla de esa forma tan sensual que solo él sabía, de esa manera que me encantaba. Yo le ayudaba moviendo mis caderas dictadas por el deseo de mi cuerpo, succionaba mi clítoris a la misma vez que esa lengua lo acariciaba, eso me volvía loca, mi compañero no me podía ver a causa del fular que tenía en los ojos, pero podía percibir mi grado de excitación, por mis movimientos de caderas y mis suspiros que no tardaron en transformarse en gemidos.
Una de mis manos acariciaba su sexo para que no le bajara la excitación, pero hubo un momento que tuve que dejar de acariciárselo para poder sentir el orgasmo que empezaba a hacerse presente en mi cuerpo. Mis manos por entonces agarraban el cabezal de la cama, y en esa posición mi cuerpo estallo en mil pedazos de placer, sentí un orgasmo corto pero intenso.
Ahora ya estaba en disposición de seguir jugando sin prisas, no había fuego en mi cuerpo que me mandara las caricias, era mi cabeza quien mandaba no mi cuerpo excitado.
Continuara…

miércoles 24 de marzo de 2010

SEXUALMENTE, AHORA MANDO YO. 2 Parte



….Seguí bajando por su cuerpo muy despacio, sin prisas, él estaba con las piernas abiertas y yo a estas alturas estaba arrodillada en medio de ellas, mi boca ya había llegado a sus pantalones, mi mano acariciaba su sexo aprisionado dentro de ellos, dibujaba todo su miembro en la prenda tejana, al rato mis manos se cambiaron por mi boca, ellas eran las encargadas de empezar a desabrochar ese tejano ajustado… primero el cinturón y luego el botón, mi boca recorría esa prenda por encima de su sexo ya duro, en vez de besos, lo que depositaba en esa zona eran pequeños mordiscos lo suficientemente suaves para no hacerle daño , pero a la misma vez, lo suficientemete fuertes para traspasar el tejano y que él los pudiera notar en su sexo.
Al cabo de un rato, decidí sacarle los pantalones, le quité los zapatos y tire con fuerza de ellos, solo le quedaban los bóxers, pero aun no se los iba a quitar, quería mas juego, así que volví a mi posición inicial, me senté encima de la única prenda que le quedaba, notando con más intensidad el fuego que se escondía en su interior, volví a jugar con su boca, con esos besos que él no sabía por dónde le venían, mi lengua recorría sus labios entreabiertos y despistados, mis caderas seguían moviéndose encima de su miembro rozándome con este, mi clítoris y provocando mi deseo y mi excitación. Ya notaba su respiración más acelerada, sus caderas acompañaban a las mías, necesitaba mis caricias, mi contacto, mi roce y sentirme, y eso es lo que a mí me gustaba, sentirme deseada, sentir como dependía de mi.
Mis labios se dirigieron hacia una de sus orejas, besaba su cuello, succionaba su lóbulo a la misma vez que soltaba mi respiración para que el pudiera sentirla y escucharla, estuve un buen rato jugueteando con su oreja, por sus alrededores y su interior, notaba como él se estremecía al notar mi lengua dentro de ella, mis caderas igual que las suyas no dejaban de bailar juntas para que nuestros sexos se notaran, se desearan. Finalmente volví a bajar por su cuerpo, dibujando caminos húmedos con mi lengua, ya estaba de nuevo en sus bóxers, mis manos acariciaban su ingle, mientras que mi boca, besaba y mordisqueaba esa prenda y lo que había dentro de ella. No pude resistir la tentación de quitarle los bóxers, ya me llamaba demasiado la atención, el poder notar con mis labios esa piel fina de su miembro, pero aun así me reprimí un poco más, aun tenía que desearlo con más intensidad, una vez tuve su miembro en total libertad, sin nada que lo mantuviera preso, empecé a acariciarlo con el suave tacto de mi picardía, no era una prenda estrecha por lo tanto podía dejar caer la prenda por encima de su sexo y hacerla correr suavemente. Disfrutaba viendo a mi compañero de juego sufrir por mis caricias, por esas caricias deseadas y que aun no le daba, por caricias más intensas de las que le estaba proporcionando en ese momento, su cuerpo me pedía placer, pero el juego era ese, poder escuchar como su cuerpo suplicaba mis caricias.
Empecé a besarle la ingle, la entrepierna, a mordisquearlo, besaba y succionaba con suavidad sus testículos, todo lo que estaba alrededor de su miembro fue acariciado por mis labios y mi lengua, mientras mi mano se encargaba de comprobar la dureza de es miembro que parecía olvidado por mi boca. Seguidamente volví a subir por su cuerpo, pero esta vez arrastrándome por el suyo para que notara como todo mi cuerpo tapado por mi picardía pasaba por encima de su miembro y su dorso, volví a sentarme encima de su sexo, por fin podían notarse piel con piel, sin ninguna prenda por en medio que estorbara las sensaciones de nuestras caricias, mis caderas igual que las suyas empezaron de nuevo a moverse, a bailar, su sexo recorría mis labios vaginales y mi clítoris, el roce era muy intenso y no tarde en notar como nuestros sexos se impregnaban cada uno con la excitación del otro. Parecía que nuestros sexos se supieran el camino de memoria, con el baile de caderas de vez en cuando se intentaban acoplar, situación que yo no permitía aun, no era el momento, tenía que provocar más deseo aun, mas excitación.
Continura….